Carlos Martino
Existen en la inmensidad de mi país, innumerables lugares desolados, deshabitados, que producen en quienes los recorren una inexplicable sensación de insignificancia. La tierra abunda y la vida es escasa. Contar con una cámara cuando me encuentro en estos “espacios interminables”, es entablar una comunicación con la unión del tiempo y la distancia, es decir con la eternidad.